La versión buena era la de ayer
Cada archivo guarda sus versiones. Si alguien sobrescribió la cotización correcta, regresa a la de ayer con un clic. Lo borrado va a la papelera y se restaura.
Dos espacios con una regla clara cada uno: las carpetas de la empresa, que ve cada quien según sus permisos y quedan respaldadas con historial, y su carpeta personal, que no ve nadie más. Todo se busca por nombre y por lo que dice adentro, también en escaneados.
Cada archivo guarda sus versiones. Si alguien sobrescribió la cotización correcta, regresa a la de ayer con un clic. Lo borrado va a la papelera y se restaura.
El sistema le lee el texto a los escaneados. Escribe una palabra que aparece adentro y la encuentra, aunque el archivo se llame «scan_0041.pdf».
Los archivos son de la empresa, no de la cuenta de quien los subió. Se cierra el acceso de la persona desde la administración y las carpetas siguen donde estaban.
Todo lo que espera de una nube, con las reglas de privacidad puestas encima.
Ventas, Contabilidad, Proyectos: cada carpeta la ve el grupo que le toca, y el administrador decide quién ve y quién edita. Lo que se sube ahí es de la empresa y queda con historial.
Cada persona tiene la suya. No la ve el administrador, ni el soporte, ni con permisos de control total. Es una regla del sistema, no una casilla.
Para lo que de verdad no puede salir. Son invisibles sin el segundo factor, la IA no entra a ellas y lo que sale de ahí queda en la bitácora.
Al sobrescribir un archivo, la versión anterior queda en su historial. Lo borrado va a la papelera y se restaura. Un archivo cifrado por un virus se recupera de la versión anterior.
La lupa encuentra por el nombre del archivo y por lo que dice el documento. Los escaneados también, porque el sistema les reconoce el texto.
Los documentos se abren y se editan en el navegador, entre varias personas a la vez, sin instalar nada. También se ven fotos, PDF y video sin descargarlos.
Se monta como una unidad más en Windows, Mac y Linux: sus carpetas, donde siempre las ha abierto. Y la aplicación de escritorio de MexCloud sincroniza una copia local, para seguir trabajando aunque se corte la conexión.
Para compartir con alguien de fuera: un enlace que caduca, que puede llevar contraseña y que revoca de inmediato cuando ya no deba estar abierto. Con historial de todo lo compartido.
Arrastre archivos o carpetas completas. Si se corta la conexión, la subida continúa sola. Los adjuntos pesados pueden viajar como enlace.
Lo que llega desde fuera, por teléfonos, enlaces compartidos o adjuntos del correo, se revisa, y lo infectado se aparta antes de que otro lo abra.
El espacio se contrata por empresa y lo reparte usted. Puede ponerle tope a una persona o a una carpeta, o no ponerle ninguno.
En nuestra nube los respaldos se hacen a diario y se verifica su integridad. Dentro de su empresa, los configuramos con usted.
La guarda en Ventas con un clic, sin descargarla. Queda respaldada y con historial desde ese momento.
Abre el Excel en línea, cambia dos renglones y guarda. La versión anterior sigue ahí por si la corrección estaba mal.
La lupa encuentra la cotización, el contrato escaneado y la junta donde se habló de eso. Todo en la misma búsqueda.
Es carpeta segura: pide el segundo factor, la IA no la lee y cualquier intento queda registrado.
Respalda lo que está en la nube. Lo que vive en el escritorio de una máquina y nunca se subió, no está protegido. La unidad de red y la aplicación de escritorio existen justo para que subirlo no cueste.
Revisa lo que entra a la nube desde fuera. No vigila lo que pasa dentro de cada computadora.
Nadie puede. Lo que sí hay son versiones, papelera, respaldos verificados y alguien que contesta cuando algo se rompe.
Sí. MexCloud se monta como una unidad de red en Windows, Mac y Linux, así que sus carpetas aparecen donde siempre las ha abierto. Si prefiere una copia local que se sincronice, la aplicación de escritorio de MexCloud lo hace.
No. Ni el administrador, ni el soporte, ni nadie con permisos de control total. No es una casilla que alguien pueda marcar: es una regla del sistema. Pídale a su administrador que lo intente: verá «sin acceso» y el intento quedará en la bitácora.
Va a la papelera y se restaura. Si sobrescribió un archivo, la versión anterior queda en su historial. Un archivo dañado o cifrado por un virus se recupera de una versión anterior.
Sí. El sistema reconoce el texto de los escaneados para que se puedan buscar por lo que dicen, no solo por el nombre del archivo.
El que contrate su empresa. El espacio es por empresa y lo reparte su administrador entre personas y carpetas, con cuotas si las quiere. Crece cuando usted decida, no cuando crece su nómina.
En la demostración la subimos, la buscamos y la ordenamos con sus archivos, no con ejemplos preparados.